Los celos son la sospecha de que una persona a la que queremos ha mudado su cariño, poniéndolo en otra. Es natural y bastante común que los niños, en etapa de desarrollo, sientan esta emoción y adolezcan de ese miedo a que sus papás lleven su “atención” a otro lugar.

De hecho, es muy habitual encontrarnos el denominado “síndrome del príncipe destronado”, cuando un hermano pequeño llega al hogar y comienza a formar parte de la familia. Los mayores sienten que dejan de ser protagonistas y pueden llegar a creer, de forma errónea, que se les quiere menos o se les deja de valorar lo suficiente.

También a veces, los pequeños pueden sentir celos de amigos o compañeros, aunque generalmente se dan de forma mucho más habitual localizados en el ámbito familiar.

Desde la escuela infantil y guardería de las Rozas de Madrid logos Nursery queremos compartiros algo de información útil sobre este campo para poder identificar los celos infantiles correctamente y algunos consejos para lidiar con ellos. En nuestra escuela infantil tenemos un programa emocional avalado por la universidad de Yale, llamado programa RULER en el que se enseña a los niños a identificar y afrontar de formas sana a través de estrategias  este tipo de emociones.

 

¿A qué edad ocurre esto?

Los celos infantiles pueden darse a cualquier edad.

No es extraño percatarse de su aparición cuando llega un nuevo miembro a la familia, en cualquier fase del desarrollo de niño. Al contrario de lo que se suele se creer de forma equivocada, el fenómeno de los celos infantiles no solo ocurre con los primogénitos.

¿Qué síntomas pueden desarrollar los niños con estos celos?

Los enumerados a continuación son algunos síntomas de este tipo de celos, que pueden ayudarnos a detectarlos e identificarlos, como primer paso para poder atajarlos.

– Uno de los síntomas más comunes que podemos notar son las rabietas, u observar que de repente el niño requiere una atención constante que no necesitaba hasta ese momento. Los reclamos insistentes de la atención de los padres son el más habitual de los síntomas.

– A veces también podemos notar como expresan esta emoción a través de alguna molestia física como las jaquecas o el dolor en el abdomen.

– Sentir enfado habitual con los papás, sin causa aparente.

– También, tristeza o desmotivación.

-Desarreglos del sueño, como insomnio, dificultad para dormir, pesadillas, terrores nocturnos, etc.

-Regresión o involución en lenguaje.

¿Cómo podemos lidiar con los celos infantiles?

-Aunque en algunos momentos nos veamos tentados de hacer comparaciones entre nuestros hijos, sus hermanos u otros niños, con el fin de animarlos a mejorar en algún campo, no debemos hacerlo. Evitemos las preferencias o comparativas. Cada niño es diferente y la mejor forma de ayudarles a mejorar en un campo concreto es centrarnos en sus propias circunstancias y aptitudes.

-No generar una expectativa idílica antes de la llegada de un nuevo miembro a la familia. Si le dibujamos al niño un futuro en que todo será maravilloso cuando llegue su hermano a casa, estamos generándole un miedo ante esa expectativa. Habla de ello con naturalidad sin caer en la exageración.

-Dedícale un tiempo exclusivo al pequeño, y hazle saber que le quieres de forma verbal.

-Puedes ayudara también fomentando la comunicación y confianza entre los hermanos realizando actividades en familia lo máximo posible. En la medida en que aprendan a estar juntos y tener una relación sólida entre ellos, los celos irán disminuyendo dejando lugar a otras emociones más afectivas.

-En el caso de los hermanos, involucrar al niño en los cuidados del bebe recién llegado, puede ser de gran ayuda. Al igual que el punto anterior ayuda a cambiar esa emoción por otras de responsabilidad, cuidado y amor fraterno.

Un último consejo: existen cuentos infantiles dedicados a los celos, que les harán reflexionar sobre su conducta y comportamiento. Puede ayudarte mucho leérselos a tu hijo.

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