Usar frases para calmar la rabieta de un niño es una de las herramientas que tenemos a nuestro alcance para rebajar el nivel de llanto, incluso de violencia, que los chicos pueden liberar cuando están muy enfadados.

En cualquier caso, no existen frases mágicas ni trucos específicos que funcionan porque sí. Para calmar a un niño enrabietado y rebajar sus niveles de ira, hemos de ser conscientes de que nuestro tono ha de ser relajado siempre. Además, por mucho que cueste, evitaremos perder la serenidad y también tendremos la obligación de no juzgar las emociones de los pequeños.

Qué frases para calmar la rabieta de un niño podemos usar

Siempre manteniendo la calma y sabiendo que nosotros somos los adultos, por lo que no podemos ‘perder los papeles’ en ningún momento ni ‘rebajarnos’ a su nivel, usaremos frases sencillas que pronunciaremos de forma clara, concisa, firme, y también comprensiva, dado que los niños no controlan bien sus emociones y les cuesta trabajo gestionarlas.

Puedes enfadarte tanto como quieras, pero no es correcto hacer daño a otras personas

No te dejes llevar por lo complejo de la situación. Si tu hijo está en plena rabieta, tan agresivo que muerde, pega o rompe cosas que podrían dañar a la gente cercana, con toda la calma que puedas atesorar, dile esta frase y, si es necesario, repítela tanto como consideres. El pequeño debe entender que con métodos violentos, agresivos o enrabietados jamás va a conseguir nada.

A continuación, le podemos hacer comprender que lo entendemos, que empatizamos con él, pero que ese comportamiento, sea como fuere, no es aceptable en ningún caso y debe cesarlo. En el momento en que se calme, estableced un diálogo para llegar a acuerdos, de manera que vea que ‘por las buenas’ es como se solucionan los problemas, hablando, jamás pegando, gritando o agrediendo.

Vamos a calmarnos todos

Entendemos que tal vez pienses que una frase como esta no servirá de nada para calmar a tu niño. Es cierto si tú también pierdes la calma. Es decir, no hay que andar a gritos, porque le da más bríos a los pequeños para llorar más fuerte, para que el pequeño piense que su estrategia está funcionando.

Si un niño se enrabieta y nosotros gritamos y acabamos dejándonos llevar por la ira, él entenderá que su forma de proceder es normal, incluso correcta. Por eso hemos de guardar las formas, estar en calma y hacerle que comprenda que su actitud no le va a permitir lograr los resultados que espera o desea.

Repite esta frase tantas veces como sea necesario. Él se sentirá solo durante el proceso y tarde o temprano acabará por tranquilizarse y por comprender que no es la mejor manera de proceder para lograr sus objetivos.

Esta no es la forma de expresar lo que sientes

Puedes añadir algo así como: “todos nos enfadamos alguna vez, pero debemos expresarlo de otra manera”. Es decir, hay que hacerle entender que, por más rabia que sienta, gritar, llorar a lágrima viva, romper cosas o pegar no son formas para canalizar la ira.

Poco a poco, podemos hacer ver al niño que los enfados puntuales son procesos naturales. Nos ocurre a todos y, dado que los pequeños tienen más problemas para controlar sus impulsos y emociones, buscan métodos de expresión tales como la citada rabieta. Pero a través de un diálogo perseverante y claro, siempre aprovechando cuando el chico está tranquilo, podemos ir enseñándole diversos medios de expresión para que muestre lo que siente, como un dibujo, por ejemplo.

Hemos de ser muy pacientes para enseñar a los niños las mejores formas comprender y controlar sus emociones. Por eso en Logos Nursery School contamos con un gabinete especializado en orientar a los padres para que encuentren la forma ideal de comprender a sus hijos y mantener diálogos productivos y valiosos.

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