Lidiar con la rabieta de un niño de 3 a 6 años no es sencillo. Ahora bien, dadas las características de los pequeños en estas edades, se puede simplificar por una razón: los chicos empiezan a comunicarse mejor, lo que facilita charlar con ellos, el poder alcanzar acuerdos y, en definitiva, tener la potestad de calmarlos cuando tienen un problema.

El niño de 3 a 6 años

Si nos guiamos por la teoría del desarrollo cognitivo de los niños de Jean Piaget, entendemos que la etapa que va de los 2 o 3 años hasta los 6 o 7 años es clave en el niño. Conocida como pre-operacional, es cuando el infante desarrolla la función simbólica y mejora notablemente su capacidad sensorio-motora, su habilidad con el lenguaje oral y escrito y su comprensión del tiempo y el espacio.

Es decir, a estas edades, y según se van haciendo más mayores, los niños entienden mejor las relaciones de causa y efecto y, lo que es más positivo, comienzan a comunicarse con más soltura cada vez, lo que hace que la conversación con iguales y mayores sean más sencilla.

Además, encontramos nuevas formas de tratar las emociones del niño. Dado que comienza a leer, a escribir y a dibujar mejor, también encuentra formas novedosas de expresarse.

A todo esto, sumamos el desarrollo de su capacidad de raciocinio. Eso le hace más empático, capaz de comprender los sentimientos y puntos de vista de otras personas.

Los pequeños de esta edad evolucionan muy rápido. Comienzan a actuar de forma independiente, disfrutan y pueden realizar actividades como el lavado de dientes o el baño y hasta comprenden y utilizan el sentido del humor, lo que facilita una adecuada comunicación con ellos.

Aprende a lidiar con la rabieta de un niño de 3 a 6 años

¿Por qué se comenta todo esto? Porque, como progenitores y responsables, hemos de saber que los pequeños van mejorando su capacidad de control, y, por ende, también sus posibilidades para mejorar de sus rabietas pudiendo racionalizarlas, expresarlas, comprenderlas, hablarlas y, cómo no, reducirlas.

Es común que las rabietas aparezcan cuando el niño tiene que dejar de hacer una actividad que disfruta. También cuando una situación le genera miedo, cuando está cansado o triste, cuando sufre ansiedad, cuando no logra lo que quiere…

Sea como fuere, cada chico es un mundo. Conocer sus motivaciones, sus problemas y demás será clave para tratar la rabieta.

De cualquier manera, y de forma genérica, conviene apostar por estas claves:

  • Asegurarse de que el niño entiende que ciertos comportamientos no son aceptables. Es decir, trabajar en el entendimiento de que ciertas conductas son intolerables.
  • Elegir el momento de conversar. Mientras el niño está enojado, las explicaciones no servirán de mucho. Hay que elegir el momento correcto para hablar con tranquilidad.
  • Conexión de causas y consecuencias. Al definir las consecuencias de la rabieta, las hemos de conectar con el comportamiento inadecuado del niño.
  • Elegir modelos. Hacer que los niños se conviertan en sus propios modelos es útil para que se sientan valorados. Aprovechemos los comportamientos adecuados para remarcar el acerito.
  • Ofrecer refuerzos positivos. Los refuerzos facilitan las negociaciones. Además, hasta que el niño interioriza un comportamiento adecuado, es una buena forma de reforzarle.
  • Utiliza herramientas a tu alcance. Películas, libros, cuentos… Todo el material a tu alcance que trate el tema de las rabietas y ayude a que el niño aprenda a manejarlas.
  • Observación. Es importante observar para entender qué hay tras una rabieta. A veces, los cambios en su vida pueden provocar este tipo de situaciones.

En Logos Nursery School, escuela infantil de Las Rozas, contamos con un equipo profesional que te puede ayudar en el desarrollo correcto de tu hijo. Por eso, para saber mejor cómo lidiar con la rabieta de un niño de 3 a 6 años, te recomendamos que consultes con nuestros pedagogos expertos.

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