El sueño es una herramienta fundamental para todo ser humano. Mientras dormimos, recuperamos energías y descansamos de toda la actividad del día anterior. Pero, si cabe, todavía es más importante para los bebés y los pequeños. De ahí que al afirmar que los niños deben ir temprano a la cama entendamos que es un hábito de vital importancia para su correcto desarrollo.

Y es que, aunque un niño duerma diez horas, existen momentos especialmente importantes en los que tomar un descanso para que se optimicen las jornadas de luz y se minimice la actividad del pequeño durante el tiempo de oscuridad.

Por eso los expertos recomiendan que, una vez no queda luz solar en el día, no se deben utilizar más aparatos tecnológicos que den luz artificial. Conviene minimizar el uso de la televisión, los ordenadores y los teléfonos móviles a partir de la hora en que se hace de noche, y es interesante no visualizar sus pantallas durante dos o tres horas antes de ir a la cama.

¿Qué se logra así? Se consigue un descanso más pleno. De esta forma, a la mañana siguiente, tanto niños como adultos se encuentran en mejor estado, con mayor energía para afrontar lo que depare el día.

Recordemos que las luces artificiales intervienen negativamente en la segregación natural de melatonina del organismo humano, sustancia necesaria para conciliar bien el sueño y pasar una buena noche de descanso.

Los niños deben ir temprano a la cama para…

Entendemos la complejidad que supone acostar temprano a los niños. Si nos cuesta a muchos adultos, imaginemos a los pequeños. Ahora bien, hay que intentar que duerman las horas correspondientes y, como decimos, durante la noche.

El hecho de dormir mientras no hay luz es mejor porque, como se ha comentado, cuando el sol se pone, nuestro cerebro comienza a segregar melatonina, la hormona que genera que sintamos sueño y ganas de ir a la cama.

Por tanto, conviene no interferir mucho en la generación natural de la melatonina para no provocar que los ritmos circadianos se trastoquen e impidan que los niños duerman bien durante la noche.

Dicho esto, es importante que todos entendamos que ir pronto a la cama no es un capricho, es más bien una necesidad fisiológica. Y este detalle es todavía más necesario en los pequeños, pues necesitan más horas de sueño para reponer energías y obtener un buen descanso. Hasta que no son adultos, tendrán que dormir entre 9 y 11 horas para poder rendir en plenitud.

Los beneficios

Una vez que los chicos duermen las horas estimadas y lo hacen durante la noche, van a lograr ciertas ventajas notables para dar el do de pecho en su día a día:

  • El cerebro procesa la información adquirida y almacena la más importante.
  • El cerebro segrega sustancias químicas necesarias para dotar al cuerpo humano de energía para el día a día.
  • Solo los niños que duermen de 9 a 11 horas son capaces de reponerse al 100% del gasto del día anterior.
  • Para que un chico esté de buen humor y animado debe haber tenido un descanso previo adecuado.
  • El crecimiento, del desarrollo del organismo y la mejora del sistema inmune se relacionan directamente con el sueño.
  • Al dormir temprano y durante una serie de horas indicadas, el niño también reduce las probabilidades de sufrir enfermedades.

En Logos Nursery School, escuela infantil de Las Rozas estamos muy comprometidos con los hábitos de vida saludables. Para que los niños los interioricen y acepten, conviene empezar temprano, desde su más tierna infancia. Por eso, en este sentido, podemos ser excelentes aliados de los padres, para que tus hijos comprendan la necesidad de aplicar una serie de rutinas positivas en su día a día que les permitan desarrollarse de forma adecuada, sana, plena y feliz.

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