El yoga es una práctica milenaria originaria de oriente, que busca un equilibrio entre el cuerpo, la mente y el alma. Son innumerables los beneficios físicos y emocionales que se obtienen a través de ella. En la actualidad se ha extendido el yoga para niños como una forma de ayudarles a gestionar la ansiedad o estrés, además de ser una práctica muy saludable para mantener la salud física.

Los niños a partir de 4 años pueden iniciarse en las prácticas de yoga, con algunas posturas adaptadas para lograr su concentración y flexibilidad. Veamos qué es exactamente el yoga y para qué sirve en los niños.

¿Qué es el yoga?

El yoga es una práctica compuesta por posturas que conectan al cuerpo con la respiración consciente para lograr un alto potencial físico, mental y espiritual que aporta bienestar y una buena salud. El yoga permite una armonía corporal y un equilibrio de las emociones.

Los acontecimientos actuales han llevado a los niños a estar más inquietos, con energía acumulada que no pueden gastar haciendo deporte o actividades al aire libre. El yoga emerge como una alternativa para que los más pequeños puedan practicar ejercicios que les ayude a mejorar el autocontrol y obtener muchos otros beneficios.

¿Para qué sirve el yoga para niños?

Esta pregunta se la hacen muchos padres y la respuesta es clara. Cada niño que practique yoga unos minutos al día, tendrá un mejor manejo de su cuerpo y de sus emociones.

El yoga para niños es totalmente diferente al que practican los adultos ya que hay que tener en cuenta que captar la atención del niño puede ser muy sencillo, pero mantenerla sí puede ser más complejo. La práctica en niños está enfocada hacia la parte lúdica, incorporando música que fomente la interpretación de sonidos y formas y que logren en él una relajación corporal efectiva.

Beneficios del yoga para niños

Al igual que hemos hablado con anterioridad de los beneficios del juego simbólico, el yoga también cuenta con grandes aptitudes enriquecedoras para los niños, por ejemplo:

La respiración calmada

La práctica de yoga en niños se inicia con la respiración consciente a través de la nariz, la inhalación y exhalación que lo llevan a un estado de calma y relajación para después dar paso a las posturas corporales.

Estímulo de la concentración

Este es uno de los beneficios más significativos del yoga tanto en adultos como en niños. Una concentración que permite la conexión entre cuerpo y mente, apartando los pensamientos y síntomas de ansiedad.

Control de las emociones

El niño que practica yoga tiene un estímulo positivo para el manejo de sus emociones, son capaces de gestionar de manera eficiente la rabia, la ira y la frustración que pueden sentir en un determinado momento.

Cuerpo con flexibilidad y equilibrio

La parte física del niño también se ve beneficiada con el yoga. Las posturas que practican hacen que sean más flexibles, podrán coordinar y equilibrar mejor los movimientos corporales y tendrán mayor fuerza muscular.

Mejora la autoestima del niño

El yoga está recomendado para aquellos niños que son más tímidos y callados, ya que, con la práctica suelen tener mayor confianza en sus capacidades, además de mejorar su estado de ánimo, haciéndolos más seguros y alegres.

Canalizarán mejor la energía

Los niños aprenden a calmarse y relajarse de manera efectiva, lo que permitirá una canalización del exceso de energía.

Disminuye la ansiedad

En el yoga encontrarán la relajación y equilibrio para lidiar con sus emociones, y sobre todo, con los acontecimientos que le ocurran en el día a día, tanto en la escuela como en casa.

Consolida los valores

El yoga también contribuye al desarrollo y la consolidación de valores como la disciplina, la responsabilidad, el respeto y la confianza.

La práctica regular de yoga en niños le traerá muchos beneficios, además podrán practicarla con sus padres o hermanos para afianzar el nexo familiar. Del mismo modo, es importante que el tiempo de práctica no sea demasiado extenso y los ejercicios sean los adecuados para la edad del niño.

Desde Logos Nursey, escuela infantil situada en Las Rozas de Madrid, encontramos en el yoga una perfecta vía de iniciación hacia los hábitos saludables de los niños (y también de sus padres) y en la gestión de emociones.

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